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No. 28, julio-agosto 2024. Solo faltaban unos minutos para que se iniciara la primera sesión de clase. Yo tenía bien preparado el caso, con apuntes en decenas de hojas rayadas. Había estudiado las tarjetas de los estudiantes hasta conocer sus antecedentes de memoria, y había seleccionado a los estudiantes a quiénes iba a llamar en frío. Tenía todo listo, menos… el plan de las pizarras.
En ese momento me desperté, bañado en sudor. Estar sin un plan de pizarras es la peor pesadilla de todo profesor que usa el método de casos.
Y con razón: las pizarras son la guía a todo lo que suceda durante los siguientes ochenta minutos de clase. Da estructura a la discusión y ayuda al estudiante seguir el flujo de los bloques temáticos.
En segundo, el plan de pizarras sirve para reforzar los marcos conceptuales mediante los títulos de las columnas: típicos son áreas funcionales (en estrategia) y etapas de procesos (en operaciones). Se pueden usar diagramas si, por ejemplo, el tema bajo discusión es el análisis de la industria, bosquejando las fuerzas competitivas según los aportes de los estudiantes.
Tercero, se puede usar una de las pizarras para estimular el debate entre alternativas de solución propuestas por los estudiantes mostrar las alternativas identificadas, comparándolas en columnas opuestas. Si hay varias opciones, se puede construir una tabla con las propuestas enumeradas en el eje vertical y los criterios de evaluación en el horizontal, o vice-versa.
Cuarto, las pizarras ayudan al instructor medir el ritmo de la discusión y hacer el mejor uso del tiempo, cubriendo los temas y logrando los objetivos de aprendizaje que se han fijado para la sesión.
Quinto, las pizarras pueden servir como telón de fondo durante la sesión del cierre, en un recorrido de la pizarra, cuando la comprensión del proceso analítico que se ha seguido está entre los objetivos de aprendizaje. En este recorrido, el instructor puede usar tiza de distintos colores para subrayar puntos clave y hacer flechas para conectar los puntos interrelacionados, trasmitiendo el mensaje que el contenido de la pizarra es de ellos. El rol del instructor ha sido organizar las ideas que han pasado la prueba de la discusión,
Con estas excepciones, recomiendo usar solo uno o dos colores para hacer los apuntes en la pizarra, y que el color sea llamativo para mejor visibilidad. Así los estudiantes comprenderán que el uso de los distintos colores tiene un propósito y no es solamente decorativo.
Hay tres pasos en diseñar el plan de pizarras. El primero es averiguar el tamaño, la configuración y la tecnología disponible en el aula. Recomiendo ajustar su plan de pizarras al espacio disponible sin necesidad de usar el borrador.
Segundo, decidir cuál será la palabra para encabezar cada bloque de discusión, que generalmente será tomada de la pregunta de gatillo (que se lanza para iniciar cada bloque).
Tercero, decidir dónde colocar cada columna o diagrama según el espacio disponible. En una configuración típica de tres pizarras movibles, hay espacio para nueve columnas.
El mejor plan de las pizarras fallará si no hay buena la iluminación, si la calidad de las tizas es deficiente o si a los marcadores les falta líquido. En una escuela de negocios no deben haber excusas; en otro sitio uno debe indagar sobre estos detalles con anticipación, e ir al aula preparado. ¡Y que no se olvide el plan de las pizarras!.
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