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El pasado miércoles 10 de julio, La Revista estudiantil INsight, en colaboración con el Club de Liderazgo, organizó un inspirador evento titulado “Empowered Woman.”. El evento reunió a un trío de extraordinarias ponentes—Alma López, Celeste Armas y Clara Benítez—cada una de las cuales iluminó el camino hacia el empoderamiento con sus perspectivas únicas y técnicas valiosas.
La esencia del encuentro fue clara: el empoderamiento no es un viaje solitario, sino un esfuerzo colectivo. Esto se subrayó de manera hermosa con las técnicas compartidas, como el concepto japonés de IKIGAI—encontrar la razón de ser de uno mismo—y la práctica reflexiva de La ley del Espejo, que fomenta la autoconciencia y el crecimiento. Estos métodos no son solo herramientas, sino principios orientadores que nos ayudan a navegar nuestras vidas personales y profesionales con propósito y claridad.
Uno de los mensajes más conmovedores del evento fue la importancia de vernos mutuamente no como competidoras, sino como aliadas. “No somos competencia; somos redes de apoyo,” enfatizaron las ponentes. Este llamado a la unidad es un poderoso recordatorio de que nuestra fuerza reside en nuestra capacidad de levantarnos unas a otras. Cuando las mujeres se unen, crean una cadena inquebrantable de resiliencia y apoyo.
La vulnerabilidad, a menudo percibida como una debilidad, fue reformulada como una fuente de fortaleza. Las ponentes nos instaron a abrazar nuestras vulnerabilidades y a verlas como vías de conexión y comprensión. En un mundo que a menudo exige perfección, mostrar nuestro verdadero “Yo” puede ser un acto revolucionario, fomentando relaciones más profundas y auténticas.
La conversación también abordó un tema crucial: la crítica entre nosotras. “Pon fin a la conversación cuando escuches a alguien hablar mal de otra mujer.” Esa crítica debe dirigirse a la persona involucrada, no a otras. Al negarnos a participar en el chisme, tomamos una postura a favor de la integridad y el respeto, asegurando que nuestras palabras y acciones reflejen los ambientes de apoyo que deseamos cultivar. Recordar que “El chisme muere cuando se comparte con una persona inteligente” nos insta a optar por la empatía y el apoyo, fomentando así un entorno donde todas las mujeres puedan prosperar y sentirse valoradas.
El evento concluyó con un poderoso llamado a la acción: se pidió a cada participante que escribiera en sus cuadernos cómo pueden contribuir a empoderar a otra mujer. Esta tarea no es solo un ejercicio reflexivo, sino un catalizador para el cambio real. Al poner pluma en papel, nos comprometemos con acciones que trascienden más allá de nosotras mismas, creando ondas de empoderamiento que pueden transformar comunidades.
Al reflexionar sobre este evento tan profundo, me vienen a la mente las palabras de la célebre autora y psicóloga Brené Brown, quien dijo: “La vulnerabilidad es la cuna de la innovación, la creatividad y el cambio.” A través de las ideas compartidas por Alma, Celeste y Clara, queda claro que al abrazar nuestras vulnerabilidades, apoyarnos mutuamente y fomentar conversaciones positivas, podemos realmente innovar, crear y cambiar el mundo para mejor.
Llevemos adelante las lecciones de “Empowered Woman.” con un renovado sentido de propósito y compromiso. Seamos las arquitectas de un futuro donde las mujeres se mantengan unidas, más fuertes y más empoderadas que nunca. Y al embarcarnos en este viaje, recordemos: el empoderamiento comienza con cada una de nosotras, pero su verdadero poder reside en las conexiones que construimos y el apoyo que extendemos a los demás.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a las invitadas especiales, la profesora Margaret Grigsby y la profesora Elena Fumagalli, por sus valiosas contribuciones. También agradecemos a todas las estudiantes que asistieron al evento, cuya participación y compromiso hicieron de “Empowered Woman.” un éxito rotundo.
Con gratitud
Valeria Vega