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No. 12, junio 2022.
La reunión virtual de los egresados de la sección D comenzó con cuentos y chistes hasta que alguien recordó el incidente que ocurrió en la clase de mercadeo, y por la próxima media hora no se habló de nada más. El ánimo de un curso que iba muy bien de pronto cayó. ¿Por qué?. Cuando el profesor del curso me hizo esta pregunta fuera de la clase, le respondí que los conceptos en la segunda parte del curso no eran tan claros como los de la primera.
Y era cierto, pero no era toda la verdad. El profesor había hecho un cold call a un estudiante quien ya había tenido que iniciar otra clase. Los demás 91 estudiantes nos quedamos en silencio.
¿Qué es lo que puede provocar un incidente tan vívido que merece tanto comentario entre compañeros que no se han reunido en 50 años?
Estos cuatro aspectos definen la cultura de la clase. Si el profesor da la palabra a estudiantes que interrumpen, otros comenzarán a interrumpir, y una discusión ordenada puede convertirse en un caos.
En el método de discusión, a diferencia del método magisterial, el contrato es recíproco. El profesor puede fijar las reglas del juego, pero hay límites: los estudiantes deberían aceptarlas. En la clase de mercadeo que fue causa de tanta discusión entre graduados, los estudiantes ya se habían acostumbrado al procedimiento ritual: un miembro de la clase distinto era llamado a iniciar la clase una vez y solo una vez. Cuando el profesor rompió esta regla no escrita, la confianza que se había desarrollado entre ambas partes se derrumbó.
El contrato no es estático; va evolucionando por acuerdo tácito y recíproco entre las partes. En las primeras sesiones de un curso los estudiantes esperarán que el profesor los guíe, con preguntas específicas; mientras el grupo vaya madurando, puede adoptar un estilo menos directivo. Si el profesor es consciente de la existencia del contrato y de la forma que puede cambiar con el tiempo, será mas capaz de lograr y mantener un balance productivo con los estudiantes.