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Una acción climática y de naturaleza eficaz comienza con la educación, la formación técnica especializada y la transferencia de conocimientos clave para cerrar la brecha financiera existente.

 

Por Valeria Correa y Ronald Arce.

Hoy en día, existe una brecha de financiamiento importante atender los desafíos que plantea el cambio climático. Y si bien se ha aumentado las expresiones de interés por donantes e instituciones financieras, hoy no hemos llegado a la meta para la movilización de USD 100 mil millones anuales que ha sido establecida dentro de los acuerdos internacionales. Si a este monto se le suman las necesidades requeridas para dar cumplimiento con las metas de biodiversidad y degradación de suelos, la brecha llega a crecer por un monto global estimado de USD 4.1 trillones.

Cuando pensamos en cerrar la brecha financiera para cumplir con las metas de clima y naturaleza, pensamos en que falta inversión de los gobiernos y acción del sector privado. Sin embargo, no contemplamos los pasos previos para generar esa mayor movilización.

 

 

A menudo se escuchan dos perspectivas recurrentes, por parte de inversionistas e instituciones financieras: “estamos listos para invertir, pero no tenemos la cartera de proyectos” y por otro lado de gestores de proyectos públicos: “tenemos el proyecto listo, pero no tenemos a los financiadores”. Claramente hay un desajuste entre el sector financiero y los gestores de proyectos. Pero ¿cómo logramos que estas partes se pongan de acuerdo y se cree una cartera de proyectos que cumpla con los requisitos e intereses de las instituciones financieras? Aunque suena algo muy obvio y fácil, seguimos en una etapa donde no hemos logrado hacer el “matchmaking”.

Desde el Proyecto Innovación para las Finanzas Verdes en LAC, financiada por la Embajada de Suecia a través de la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional (ASDI) se propuso enfrentar el desafío de cerrar esta brecha, comenzando desde los fundamentos. Reconociendo que la educación es un motor clave para impulsar cambios transformadores, priorizado el fortalecimiento de capacidades de los funcionarios públicos. Este enfoque busca crear puentes sólidos entre los gestores de proyectos y el sector financiero, promoviendo una colaboración efectiva que facilite la conexión entre ambos mundos.

A través de una colaboración estratégica con INCAE Business School a través de su Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) como socio clave en este proyecto. De manera conjunta se inicio el programa Fortalecimiento de capacidades para la Formulación de Proyectos Financiables dirigido para funcionarios públicos de ocho países de la región para la formulación de proyectos financiables para el cumplimiento de los objetivos nacionales relacionados con el clima y la naturaleza

En julio, una parte del programa se desarrolló de manera presencial en el campus de INCAE en Costa Rica. Esta etapa se enfocó en fortalecer las capacidades de los participantes para integrar beneficios y consideraciones medioambientales en proyectos de inversión, elaborar planes y esquemas de financiamiento, diseñar teorías del cambio sólidas y realizar análisis de costo-beneficio. Además del contenido técnico, el curso ofreció un valor añadido al incorporar competencias interpersonales, como habilidades de negociación y comunicación efectiva.

Se seleccionó cuidadosamente a los representantes de diferentes sectores con el propósito de fomentar la colaboración entre áreas que, tradicionalmente, han operado de forma aislada en los gobiernos nacionales. A través de este enfoque, se buscó seleccionar a representantes de diferentes sectores con la intención de que áreas que tradicionalmente han sido gestionadas por unidades separadas en los gobiernos nacionales, a través de este programa, se puedan unir y que a lo largo de los siguientes meses establezcan vínculos y creen redes en los países y entre países.

Imagen: Grupo de participantes programa Fortalecimiento de capacidades para la Formulación de Proyectos Financiables | Semana presencial campus Walter Kissling Gam 

 

Los resultados alcanzados durante el curso reflejaron un impacto significativo. Los participantes de gobierno empezaron el curso con una idea de proyecto por país la cual presentaron tanto al comienzo como al cierre de la semana. La transformación de sus proyectos después de todas las sesiones teóricas y prácticas fue clara. Entre los proyectos se presentaron ideas de electromovilidad, transición energética, eficiencia energética y resiliencia en instalaciones de gobierno, así como soluciones basadas en la naturaleza entre otras.

El proyecto continuó brindando apoyo a los ocho países a través de sesiones de coaching lideradas por INCAE en colaboración con PNUD. Estas sesiones se enfocaron en mejorar el diseño de sus notas conceptuales de los proyectos, con el objetivo de que pudieran ser presentadas a posibles inversores durante rondas de negocio auspiciadas por el Proyecto.

Gracias al programa, funcionarios de El Salvador fortalecieron su caso para un proyecto piloto de implementación de un sistema de buses eléctricos en San Salvador. Este proyecto no solo obtuvo un préstamo de 5 millones de USD por parte de la CAF, sino que además tiene el potencial de apalancar 300 millones de USD adicionales para transformar el transporte público en El Salvador.

Marlon Alberto García Torres, uno de los funcionarios participantes de El Salvador, dijoEste curso te abre la mente, te ubica en el contexto global y te enseña a sistematizar ideas para formular propuestas estratégicas enfocadas en los intereses de actores clave. Además, al conocer otras experiencias, te impulsa a exigirte más, salir de tu zona de confort y presentar lo mejor”

Cerrar brechas inicia con llenar vacíos de conocimiento. En el curso se evidenció la diversidad de participantes: algunos estaban familiarizados con el lenguaje del cambio climático y las externalidades ambientales, mientras que otros se centraban en números y esquemas de negocio. Esta diversidad destacó la necesidad de nivelar conocimientos y desarrollar un lenguaje común que facilitara la colaboración. En términos generales, se identificó que en la región persiste un vacío de conocimiento sobre cómo incorporar el valor de la naturaleza en los modelos de desarrollo económico, especialmente considerando el impacto del cambio climático. Este reto subraya la importancia de iniciativas que promuevan la integración de enfoques ambientales y económicos de manera coherente.

Volver a las bases, aprender nuevos lenguajes y crear nuevas redes son algunos de los pilares del Proyecto y de esta nueva apuesta para crear puentes y juntar esas dos frases que deben estar alineadas para cerrar la brecha de financiamiento e inversión verde en la región.

Este proyecto cuenta con el apoyo de la Embajada de Suecia. Los contenidos son responsabilidad exclusiva de los autores.

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