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Después de 26 años de trabajo dedicado, Gilma Sandoval, querida asistente de Facultad en INCAE, se despide para comenzar una nueva etapa en su vida: la jubilación. En esta entrevista, nos comparte sus experiencias, recuerdos y emociones tras haber sido una pieza clave en nuestra comunidad.

Gilma nos confiesa que tiene “sentimientos encontrados”. Los años en INCAE le han dejado muchos recuerdos y amistades, y aunque ha llorado en más de una despedida, también está emocionada por esta nueva etapa, donde podrá hacer cosas que antes el trabajo no le permitía. Su trayectoria comenzó en 1988, y luego de un receso para cuidar a sus hijos, regresó en 2007, brindando un servicio impecable.

Para Gilma, la clave ha sido trabajar con pasión. Considera que cuando uno disfruta lo que hace, todo fluye mejor, incluyendo la relación con sus compañeros y profesores. Nos cuenta que siempre ha sido proactiva en sus tareas, buscando adelantarse a las necesidades de los demás, lo que ha facilitado la colaboración y la armonía en el equipo.

El famoso “queque” de zanahoria
Gilma nos revela que su éxito en la cocina, incluido su célebre pastel de zanahoria, radica en cocinar con amor. Para ella, cada ingrediente lleva un toque especial de cariño, lo que asegura que el resultado siempre sea delicioso. “Cuando uno hace las cosas con cariño, salen muy ricas”, nos dice.

Gilma se siente muy bendecida con sus cuatro nietos, Mateo, Amanda, Samantha y Lucía (que está por nacer en noviembre). Nos cuenta emocionada sus planes de pasar más tiempo con ellos, especialmente ayudando a su hijo en San Carlos, cuando nazca Lucía. Además, ya está lista para seguilos consintiendo con sus famosas recetas.

Gilma se siente honrada de haber sido parte de INCAE durante celebraciones tan importantes como los 40, 50 y ahora 60 años de la institución. Para ella, INCAE es una gran familia, y poder haber contribuido a su crecimiento es uno de sus mayores logros.

Más allá de los logros laborales, Gilma destaca los detalles de la institución hacia sus colaboradores: las celebraciones del Día de la Madre, las fiestas navideñas y el apoyo en momentos personales. Considera que este tipo de gestos hacen de INCAE un lugar único para trabajar.

A sus colegas, Gilma les anima a seguir trabajando con la misma dedicación y cariño que siempre la caracterizó. A las nuevas generaciones, les recuerda lo afortunados que son de formar parte de INCAE, una institución donde se aprende mucho y en la que todos deben poner su granito de arena para que continúe siendo líder en la región.

¡Gracias, Gilma!
Agradecemos a Gilma por todo lo que ha hecho por INCAE. Nos despedimos con el corazón lleno de gratitud, deseándole lo mejor en esta nueva etapa de su vida, y claro, ¡esperamos probar pronto otro de sus famosos pasteles de zanahoria!